jueves, 31 de julio de 2014

DE LAS TRANSICIONES DEMOCRÁTICAS A LAS REFORMAS NEOLIBERALES


Lic.Adriana Mercedes González
Especialista en Docencia Universitaria
Magister en Estudios Sociales
En este trabajo se aborda el paso de las transiciones democráticas a las reformas neoliberales en América Latina, considerando como valiosos los aportes de Waldo Ansaldi, Isidro Cisneros y María Mercedes Tenti, con el propósito de avanzar hacia la comprensión de la historia de las sociedades y de los Estados latinoamericanos a fines del S. XX y principios del S. XXI.
            Distintos interrogantes orientan la propuesta y permiten el ejercicio del resumen analítico.
Los autores mencionados coinciden en pensar que las transiciones políticas tienen una duración que puede ser muy variable en el tiempo y las relacionan con el contexto y con los condicionamientos institucionales que caracterizan al régimen. Todo cambio de régimen constituye un proceso de múltiples cambios. Es así, que Waldo Ansaldi sostiene que “en las transiciones de dictaduras a democracias políticas que se producen en América Latina en las décadas de 1980 y 1990, la gran novedad es la renuncia a transformaciones radicales”- 1- ya que en la década de 1980 la revolución se había diluido como posibilidad y el triunfo del sandinismo (en Nicaragua), la ratificación del Salvador, la actuación de FARC y del ELN en Colombia, el ejército Zapatista de Liberación Nacional en México no constituyeron efectivas alternativas de poder.
Por otro lado, cuando hablamos de democracia, representa para algunos la mejor forma de gobierno, en la medida en que permite el establecimiento de un principio de acuerdo en el que participan las fuerzas políticas. También, “constituye un régimen deseable porque sus estructuras de valores y procedimientos hacen posible el desarrollo de acuerdos de diverso tipo y contenido para otorgar gobernabilidad a sociedades complejas y con fuertes tendencias neocorporativas, como son las nuestras”-2C -.
Al respecto, Ansaldi propone centrar la discusión sobre la viabilidad de la democracia en América Latina desde una perspectiva distinta al referirse a: democracias de pobres, democracias pobres y pobres democracias. Las condiciones socio-históricas de desarrollo de la democracia en América Latina han definido condiciones estructurales de larga duración y las tres matrices que modelaron las sociedades son: matrices societales generadas a partir de sendas unidades económicas de producción, la plantación esclavista, la hacienda semiservil y la estancia asalariada. Al referirse a las matrices societales, Ansaldi en su obra “la democracia en América Latina” recalca que se constituyen en tiempos y espacios diferentes “la plantación surge a comienzos del siglo XVI, la hacienda, a principios del XVII y la estancia, a fines del siglo XVIII”- 3- y que las tres generan coincidencias y diferencias en los planos sociales y culturales tras la ruptura del nexo colonial.
Isidro Cisneros analiza en su obra, los diferentes momentos del cambio político de tipo democrático. Cabe aquí, interrogarse: ¿Cuáles son los momentos del cambio democrático?¿Cuáles son los caracteres de cada momento?. El mismo autor, afirma que el cambio de régimen puede definirse como un proceso que implica modificaciones permanentes en su naturaleza y estructura institucional: “el cambio político se encuentra delimitado por un intervalo temporal que da vida a un conjunto de transformaciones que evidencian el carácter no lineal de estos procesos, los cuales pueden tener incluso, una dinámica reversible”-4-. Ante esto, Waldo Ansaldi sostiene que en América Latina existe un énfasis muy fuerte en la democracia política, entendida en su forma clásica de democracia liberal representativa o democracia formal. Continúa expresando que en la América Latina de comienzos del siglo XXI, la característica sobresaliente es la pobreza: “Cuando digo pobreza es la nota dominante, no estoy pensando solamente en la carencia de recursos económicos. Así, tenemos democracias de pobres pero también democracias pobres y un incierto futuro que hace pensar en pobres democracias si persisten o se imponen ciertas tendencias hoy presentes”-5 -
Lo importante, es también analizar ¿Cuáles son las etapas de transición?. Es aquí, que Cisneros considera como fases a la liberación, instauración y consolidación y como procesos imprescindibles de mencionar a la estabilidad y crisis.
Por supuesto que la mayoría de los acontecimientos históricos están determinados por diversos factores. Ahora, ¿Cuáles son los caracteres más importantes de la transición?. Cisneros rescata “las circunstancias históricas y estructurales en que se desarrollaron las precedentes instituciones; la naturaleza y estabilidad del régimen anterior; la capacidad de las élites para liberar el proceso político, reconstruyendo los niveles del consenso perdido y, por último, la legitimidad que encarnan ciertas formas de transición en relación con otras”-6-. Es decir, que los caracteres más importantes son: el profundo proceso de cambio político (estructura de la autoridad), las nuevas reglas del juego (valores y normas) y la nueva institucionalidad (aplicación de procedimientos).
Al respecto Waldo Ansaldi al hablar de la construcción del orden político-social poscolonial, alude a que “la democracia invocada en los comienzos de los procesos de constitución de los Estados latinoamericanos se sitúa en un contexto que es, por un lado, tributario del conjunto de ideas que por entonces se difunden- a partir de Europa occidental y los Estados Unidos- acerca de la nueva forma de constituir el orden político y legitimarlo en la lucha contra el absolutismo monárquico”-7-. Sobre la base de ello, surgen una serie de ideas, conceptos y presupuestos teóricos sobre los que se construye el Estado moderno y considera a la democracia como una creación de la modernidad.
Entre las circunstancias históricas en América Latina, Ansaldi se refiere a “Pobres democracias” para afirmar que la lucha por la democracia no cuenta históricamente en esta región con actores democráticos genuinos capaces de impulsar luchas por la construcción de regímenes políticos democráticos ya que las clases subalternas y las clases propietarias no siempre hicieron de la democracia política un horizonte político deseable, citando como ejemplos: el cardenismo mexicano, el varguismo brasileño, el peronismo argentino, las revoluciones de México, Bolivia y Cuba que no generaron experiencias democráticas perdurables.
Relacionado a los caracteres de la transición es preciso indagar para responder a la pregunta: ¿Cuáles son las modalidades de cambio de transición?. Cisneros reconoce como modalidades a la negociación, revolución y transición gradual mediante pactos, afirmando que en toda propuesta se debe considerar las tres formas que adoptan la transición a la democracia y que la transición mediante pactos mantiene una extraordinaria vigencia porque: “donde los pactos se han llevado a cabo han introducido la posibilidad del cambio de régimen sin la necesidad de remover a todos aquellos que ocupaban anteriormente los cargos de dirección”-8-. Aunque, la existencia de pactos por sí misma no puede garantizar la naturaleza democrática del nuevo régimen ya que solo constituyen medios que posibilitan la democracia.
Ahora, ¿Cuáles son las causas de la transición política?. Para las distintas modalidades, Cisneros reconoce como causas: a la crisis entre las élites, crisis de gobernabilidad, al tipo, cantidad y calidad de recursos y al nivel de coherencia política y organizativa de las oposiciones al régimen. Pero existe otra manera de analizar la transición política a través de fases o estadios de transición. Entonces, ¿Cuáles son esas fases?. Cisneros identifica a: “la crisis autoritaria; caída del régimen; tipo de transición - continúa o discontinua-; instauración democrática y consolidación”-9-. Es importante, la interpretación de los momentos de la crisis autoritaria y la instauración en el análisis de la transición porque; por un lado, las consecuencias de la crisis autoritaria se presenta cuando ocurre una fuerte caída de la eficacia y efectividad del régimen y del debilitamiento de la legitimidad. Por otro lado, las primeras fases de instauración del nuevo orden político resultan difíciles de distinguir de la fase de la transformación. Un ejemplo, claro mencionado por Cisneros es el caso sudafricano post-apartheid en donde es visible que la instauración democrática se inicia con el restablecimiento de todos los derechos políticos y civiles de la población, promoviendo formas variadas de pluralismo político y concluye cuando el nuevo régimen de tipo democrático ha logrado integrar y hacer funcionar en modo legítimo al conjunto de estructuras políticas fundamentales. Otro caso a mencionar, es el de América Latina, por Waldo Ansaldi: “las políticas neoconservadoras de los años 1990 han producido una brutal fragmentación social, traducida en ruptura de los lazos de solidaridad y exacerbación de las desigualdades sociales”-10-Este apartheid social opera en su dialéctica interna como en el del mundo globalizado, generando en ambos casos, grandes distancias entre hombres y mueres ubicados en diferentes planos de la pirámide social. Ansaldi continúa comentando: “las recientes elecciones en Bolivia, Brasil y Ecuador muestran, en una primera lectura, que porcentajes significativos, incluso mayoritarios, de los ciudadanos han expresado inequívocamente un dictum por un cambio estratégico, incluso sin romper los marcos del sistema capitalista”-11 -
María Mercedes Tenti realiza su aporte al hablar en la obra “Reforma del Estado Argentino” del proceso de desintegración social y del proceso de descrédito de los políticos y de la clase dirigente generado por la desestabilización en lo económico como en lo político. “se acrecientan las desigualdades sociales y regionales y se produce un empobrecimiento general y una marginación de grandes sectores de la población”-12-
“En lo económico porque se produjo una disminución drástica de actividades productivas y de servicios que desarrollaba el Estado, porque se desarticularon los componentes públicos que regulaban los mercados o bien reducían su influencia y por el desplazamiento de las decisiones económicas esenciales hacia fuera de las esferas nacionales. En lo político porque se efectivizó una salida a la crisis última de la matriz estado-céntrica y se modificaron antiguas formas de hacer política…”-13-
En la transición política, el proceso de apertura lo constituye la liberación política, concebida “Proceso de redefinición y ampliación de los derechos de los individuos de frente a los actos ilegales o arbitrarios del Estado”-14-. Entonces: ¿Qué implica la liberación política?. Isidro Cisneros afirma que implica: el reconocimiento y ejercicio de los derechos del ciudadano, un espacio de oposición política activa y eficaz y la extensión de los derechos civiles y políticos. Lo confirma, diciendo, “la apertura del régimen  a la libertad de creación de organizaciones y de adhesión a las mismas, a la libertad de manifestación del pensamiento, a la libertad garantizada de voto, a la libertad de organizar grupos en competencia por el sufragio de los ciudadanos, a la libre circulación de ideas y de información”-15-
Al hablar de liberación se coincide al sostener que es el momento inicial del tránsito de una situación a otra. Pero: ¿Qué relación es posible establecer entre la liberación política y democrática? Y ¿Cuál es la distinción entre estos dos procesos?. Al hablar de relación analítica, nos referimos a que “la liberación y la democratización se refieren en principio solamente a transformaciones en el régimen, distinguiéndose de una problemática diversa representada por los cambios del régimen político”-16-. Mientras que hablar de distinción, permite ver que la democratización se caracteriza porque debe buscarse en la legitimación popular y en el desarrollo de elecciones competitivas (renovación del consenso) y el proceso de liberación se apoya en la garantía que ofrece a los derechos ciudadanos y en posibilidad de contestación política. Además, existen otras interpretaciones (factores internos) que explican la influencia de la modernización y de la movilización social en el cambio político (considerada como el desarrollo de la urbanización, de la alfabetización y del pluralismo social influenciado por los medios de comunicación), por un lado. Es así, que a mayor desarrollo económico puede corresponder cambios socio-estructurales que afectan la estabilidad de los regímenes autoritarios. Y por otro lado, la influencia de factores externos que establecen la existencia de tres posibilidades para la democratización: por una guerra o conquista, por un grupo iniciador interno y el papel desempeñado por la oposición política.
En relación a ello, se pueden analizar también los factores internos que juegan un papel fundamental para consolidar la democratización efectiva: el comportamiento de la economía, calidad de vida de la población, crisis económica y estancamiento, deuda externa, mala distribución de ingresos, alto crecimiento demográfico. Un ejemplo, lo constituye América Latina. Ansaldi, sostiene, al referirse a “democracia de pobres” a los efectos negativos producidos en las sociedades latinoamericanas por las políticas neoconservadoras de ajuste estructural y que se reflejan en el incremento de la pobreza. “El CEPAL en su Panorama Social del bienio 2000-2001, muestra que entre 1980 y 1999 el número de hogares pobres de la región pasó de 24.200.000 a 41.300.000 y dentro de los hogares pobres, 10.400.000, en 1980, y 16.300.000, en 1999, eran indigentes”-17-.
Este incremento de la pobreza ha sido acompañado por un aumento de la desigualdad de la distribución del ingreso y de la riqueza. En contraste con la década de 1980 (década perdida para el desarrollo), la de 1990 registró importantes mejoras en los indicadores macroeconómicos, aunque la recuperación se vio afectada por las turbulencias financieras producidas en el plano internacional (por el efecto Tequila) y por los elevados costos sociales que tuvo la adhesión gubernamental a la ideología neoliberal y la aplicación de políticas fundadas en el Consenso de Washington; sumado a ello, el afrontamiento de las grandes pérdidas causadas por los desastres naturales de la corriente del Niño y el Huracán Mitch. Sin embargo, información del CEPAL indica que la desigual distribución de los ingresos continuaba siendo sobre el final de la década de 1990, un rasgo sobresaliente de la estructura económica y social de América Latina y es considerada en ese entonces, como la región menos equitativa del mundo. El informe mundial sobre la riqueza preparado por las firmas Merril Lynch y Cap.Germini-Ernst & Young señala que a mediados de 2002 “los ricos latinoamericanos han demostrado tener una gran habilidad para acumular dinero” a despecho de la crisis-18 -
Por otro lado, la apertura de la economía y la privatización de empresas públicas que se tradujo en una fuerte corriente de inversiones de capital extranjero y la desnacionalización de las economías latinoamericana. Es el caso de Argentina que: “llevó a la pérdida del control de recursos estratégicos tales como el petróleo y la energía eléctrica”-19-
Tenti, aporta una idea fundamental, al referirse a la reforma del Estado Argentino: “Un nuevo Estado –postsocial o neoliberal- ha comenzado a perfilarse con menor capacidad interventora, que ha cedido actividades y servicios al sector privado, al nivel subnacional y a la sociedad civil, a la vez que presenta crecientes limitaciones en su autonomía y capacidad política”-20-
            Para continuar, es necesario preguntarse: ¿Cuáles son los criterios para una efectiva democratización? Isidro Cisneros establece como criterios a: plenos derechos políticos y civiles para la población, voto universal y renovación periódica del consenso, libertad de expresión y organización de las fuerzas políticas y sistemas departidos competitivo en contexto de pluralismo político. A su vez, considera que “la transición a la democracia tendrá mayores posibilidades de éxito después de resolverse un prolongado conflicto político-social, el cual, en un determinado momento, no puede ya ser solucionado por medio de la coerción”- y continúa expresando: “este modo de hacer política vuelve necesaria la negociación entre las partes, iniciando un proceso de inclusión en el nuevo régimen de los actores ya excluidos”-21-
Cuando hablamos de conflicto político social, Waldo Ansaldi cita como acción corrosiva de las democracias latinoamericanas actuales a la ejercida por la corrupción estructural (en Colombia, México, Paraguay, Nicaragua, Argentina, Bolivia) y toma como referencia a la información anual brindada por la organización International Transparency sobre los niveles de corrupción en 102 países: “Chile, el país menos corrupto de la región, ocupa el 17º lugar (con 7.5 puntos, dentro de una escala que va de 0-altamente corrupto- a 10 –altamente limpio), siguiéndole Uruguay (32º, con 5.1), Costa Rica (40º, con 4.5), Brasil y Perú (45º, con 4.0), Colombia y México (57º con 3.6 puntos), El Salvador (62º, con 3.4), Panamá (67º con 3.0), Argentina (70º, con 2.8), Honduras (71º con 2.7), Nicaragua y Venezuela (81º con 2.5), Bolivia (89º con 2.2) y Paraguay (98º con 1.7 puntos). En esa escala, Argentina aparece descendiendo, respecto de la medición del año anterior, del 50º al 57º puesto. Al respecto, el presidente de TI, Peter Eigen, señalaba que en dicho país el Estado parece haber sido capturado por una red de dirigentes que lo usan en beneficio propio”- 22 -
Finalmente: ¿Cuáles son los momentos de la consolidación del régimen democrático?. Cisneros concibe a la consolidación como una estrategia política mediante la cual el nuevo régimen adquiere coherencia, firmeza y solidez y aclara, que concluye cuando el nuevo régimen se institucionaliza y adquiere mayor autonomía. Reconoce, a la vez, tres factores que condicionan el proceso de consolidación: “la profundidad de la crisis y la forma específica en que se desarrolló la transición; la estructura institucional y la dinámica organizativa de los nuevos actores y, por último, el contexto internacional en el cual emerge el régimen”-23
En relación a lo anterior, Ansaldi habla de “democracias pobres” y sostiene “mirada desde una perspectiva meramente institucional, la apariencia muestra, a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XX y los primeros años del XXI, una consolidación de la democracia”-24-. Pero las considera sólo una formalidad ya que las elecciones periódicas (limpias y transparentes) son acompañadas muchas veces con mecanismos clientelares, de fraude y menciona como ejemplos los casos de las elecciones de Perú, de Haití, México, Chile y Paraguay. Además, al hablar de división de poderes, Ansaldi piensa que no está necesariamente respetada y analiza el caso de Argentina en la cual, la administración de la justicia está altamente subordinada a los intereses políticos y caracteriza al Estado de derecho como frágil.
“La ciudadanía política es prácticamente universal, pero en la práctica se asiste a una licuación del ciudadano en mero votante, cuando no en abstencionista”-25 -. Waldo Ansaldi, considera a la abstención como una de las manifestaciones de la creciente apatía política en aquellos países donde el voto es obligatorio. 
Otra situación mencionada por Ansaldi, cuando se refiere a “pobres democracias” es la manifiesta en la necesidad de la activa participación de las clases subalternas latinoamericanas (proletarios, trabajadores, campesinos, clases medias), la conciencia de sus derechos y la generación de una original capacidad de organización y gestión en  la consolidación del proceso de construcción de un régimen político democrático.
En conclusión: “En el contexto histórico-estructural y actual reseñado precedentemente, parece claro que si las palabras no quieren decir cualquier cosa, la democracia política- en su forma hoy dominante, la liberal representativa- está lejos de estar consolidada en América Latina”-26-
Bibliografía
1- Ansaldi, Waldo: “Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias”, en Temas y Debates, Año 7, Nº 6 y 7, Rosario, noviembre de 2003, pp.27-43.
2-Cisneros, Isidro: “Los diferentes momentos del cambio político de tipo democrático: hacia una propuesta clasificatoria”- Perfiles Latinoamericanos-México, 1994, pp.143-168
3- Ansaldi, Waldo: “La democracia en América Latina, más cerca de la precariedad que de la fortaleza”, en Sociedad, Nº 19, Buenos Aires, diciembre de 2001, pp.23-54
4 y 5- Ansaldi, Waldo: “Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias”, en Temas y Debates, Año 7, Nº 6 y 7, Rosario, noviembre de 2003, pp.27-43.
6- Cisneros, Isidro: “Los diferentes momentos del cambio político de tipo democrático: hacia una propuesta clasificatoria”- Perfiles Latinoamericanos-México, 1994, pp.143-168
7- Ansaldi, Waldo: “La democracia en América Latina, más cerca de la precariedad que de la fortaleza”, en Sociedad, Nº 19, Buenos Aires, diciembre de 2001, pp.23-54
8- Tenti, María Mercedes: “La reforma del Estado santiagueño: la gestión pública en los 90” (2005): en Ediciones Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE)- (33-52)
9- Cisneros, Isidro: “Los diferentes momentos del cambio político de tipo democrático: hacia una propuesta clasificatoria”- Perfiles Latinoamericanos-México, 1994, pp.143-168
10 y 11 Ansaldi, Waldo: “Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias”, en Temas y Debates, Año 7, Nº 6 y 7, Rosario, noviembre de 2003, pp.27-43.
12 y 13 Tenti, María Mercedes: “La reforma del Estado santiagueño: la gestión pública en los 90” (2005): en Ediciones Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE)- (33-52)
14 y 15 Cisneros, Isidro: “Los diferentes momentos del cambio político de tipo democrático: hacia una propuesta clasificatoria”- Perfiles Latinoamericanos-México, 1994, pp.143-168
16- Cisneros, Isidro: “Los diferentes momentos del cambio político de tipo democrático: hacia una propuesta clasificatoria”- Perfiles Latinoamericanos-México, 1994, pp.143-168
17- Ansaldi, Waldo: “Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias”, en Temas y Debates, Año 7, Nº 6 y 7, Rosario, noviembre de 2003, pp.27-43.
18 y 19- Ansaldi, Waldo: “Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias”, en Temas y Debates, Año 7, Nº 6 y 7, Rosario, noviembre de 2003, pp.27-43.
20- Tenti, María Mercedes: “La reforma del Estado santiagueño: la gestión pública en los 90” (2005): en Ediciones Universidad Católica de Santiago del Estero (UCSE)- (33-52)
21, 22 y 23- Cisneros, Isidro: “Los diferentes momentos del cambio político de tipo democrático: hacia una propuesta clasificatoria”- Perfiles Latinoamericanos-México, 1994, pp.143-168
24 y 25- Ansaldi, Waldo: “Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias”, en Temas y Debates, Año 7, Nº 6 y 7, Rosario, noviembre de 2003, pp.27-43.

26- Ansaldi, Waldo: “La democracia en América Latina, más cerca de la precariedad que de la fortaleza”, en Sociedad, Nº 19, Buenos Aires, diciembre de 2001, pp.23-54

viernes, 25 de julio de 2014

Análisis de Sociedades Complejas


Modernidad reflexiva
Lic. Adriana Mercedes González

INTRODUCCIÓN
El Seminario de Análisis de las Sociedades Complejas, planteado por el Dr.Blazquez, procuró conectar a los estudiantes con dos temáticas fundamentales en las sociedades contemporáneas: La nación y las relaciones de sexo/género.
El presente trabajo se encuadra en el análisis de las sociedades complejas y tiene como propósito indagar en las interpretaciones de la cultura a partir de la selección de dos textos: el texto de Clifford Geertz titulado “La interpretación de las culturas”  (el capítulo 2 “El impacto del concepto de cultura en el concepto de hombre”) y el texto de Richard Schechner “Performance: teorías y prácticas interculturales” (capítulo I “¿Qué son los estudios de performance y por que hay que conocerlos?”). De las mismas se discutirán estas lecturas teóricas a la luz de datos etnográficos de nuestras propias sociedades complejas.
Se discutirán diversos conceptos presentados por los autores y se reflexionará acerca de las posturas de los mismos desde enfoques diferentes. Clifford Geertz se posiciona desde los estudios antropológicos y Richard Schechner desde los estudios de las ciencias humanas, biológicas y sociales: de la historia, de los estudios de género, del psicoanálisis, etc., es decir se posiciona desde la interdisciplinariedad.

LA INTERPRETACIÓN DE LAS CULTURAS
El análisis de las sociedades complejas desde distintas posturas teóricas nos permite expandir las fronteras del pensamiento. Distintas posiciones teóricas pueden o no coincidir con la interpretación de la cultura. Aun así, todo es pasible de volver a ser pensado, conocido, disfrutado.
Clifford Geertz (1973) constituye el representante de la Antropología simbólica. Es un teórico contemporáneo que centró su interés en el papel del imaginario o símbolos en la sociedad ya que los define como el marco de la actuación social.
Richard Schechner (1994) es un crítico que expresa de manera narrativa el mundo en el que vivimos sosteniendo que es un ambiente teatralizado y performativo donde todo es juego de superficies y efectos. De esta manera, nos introduce en los estudios de performance desde la construcción teórica hasta la disciplina académica.
Ambos autores analizan como la sociedad se construye: desde las formas simbólicas y desde la performatividad, de manera que coinciden en pensar que las culturas se chocan, se influyen y hasta se interfieren, hibridizándose con energía.
Geertz define a la cultura como un sistema de concepciones expresadas en formas simbólicas por medio de las cuales la gente se comunica, perpetúa y desarrolla su conocimiento sobre las actitudes hacia la vida. Es por ello, que considera que la función de la cultura es dotar de sentido al mundo para hacerlo comprensible y el papel de los antropólogos es intentar interpretar los símbolos claves de cada cultura. Habla entonces de la descripción densa para referirse a tales interpretaciones: “el nacimiento de un concepto científico de cultura equivalía a la demolición de la concepción de la naturaleza humana que dominaba durante la Ilustración y a su reemplazo por una visión no sólo más complicada sino enormemente menos clara. El intento de clarificarla, de reconstruir una explicación inteligible de lo que el hombre es, acompañó desde entonces todo el pensamiento científico sobre la cultura” (Geertz, 1973). Después de haber buscado y encontrado la complejidad, los antropólogos se empeñaron en ordenarla.
La Antropología intenta orientarse hacia un concepto más viable del hombre, un concepto en el que la cultura y la variedad de la cultura se tuvieran en cuenta en lugar de ser consideradas como caprichos y prejuicios. Y a la vez, apartarse de la concepción de la naturaleza humana unitaria. Esto significa para Geertz “sostener la idea de que la diversidad de las costumbres a través de los tiempos y en diferentes lugares no es una  mera cuestión de aspecto y apariencia, de escenario y de máscaras de comedia, es sostener también la idea de que la humanidad es variada en su esencia como lo es en sus expresiones”. Al respecto, Richard Schechner (1994) afirma “vivimos en un ambiente teatralizado y performativo. Se hace política de un modo que es difícil separar el efecto y la sustancia. Todo se construye, todo es juego de superficies y efectos, lo que quiere decir que todo es performance: del género, al planeamiento urbano, a las  presentaciones del yo en la vida cotidiana”.
Clifford sostiene que para estudiar la cultura desde la Antropología es imposible aplicar una teoría determinada y que la única manera de estudiarla es a través de la experiencia y de la observación del investigador. A la vez, afirma que las manifestaciones de la cultura deben ser estudiadas capa por capa, desde la más externa (donde los símbolos culturales se manifiestan de manera más clara) hasta la más profunda (donde se encuentra la matriz de estos símbolos). Todo ello, lo fundamenta desde su experiencia en numerosas investigaciones etnográficas (en temáticas relacionadas a la religión, comercio, desarrollo económico, estructura política, vida aldeana y familiar, diversidad étnica) en distintos lugares del SE asiático y Africa del Norte. Intentó situar al hombre atendiendo a sus costumbres desde la concepción que él llamó estratigráfica mediante la cual, hombre es un compuesto en varias capas conformadas por  las relaciones entre los factores biológicos, psicológicos, sociales y culturales de la vida humana. Según esta concepción sostiene: “Cuando analiza uno al hombre quita capa tras capa y cada capa como tal es completa e irreductible en sí misma; al quitarla revela otra capa de diferente clase que está por debajo. Si se quitan las abigarradas formas de la cultura encuentra uno las regularidades funcionales y estructurales de la organización social. Si se quitan éstas, halla uno los factores psicológicos subyacentes que les presentan su apoyo y las hacen posibles. Si se quitan los factores psicológicos encuentra uno los fundamentos biológicos-anatómicos, fisiológicos, neurológicos- de todo el edificio de la vida humana” (Geertz, 1973).
En cambio, Richard Schechner (1994) explica que un modo de comprender la escena de este mundo confuso, contradictorio y dinámico es examinarlo como performance: “Los estudios de performance utilizan un método de amplio espectro. El objeto de esta disciplina incluye los género estéticos del teatro, la danza y la música, pero no se limita a ellos; comprende también ritos ceremoniales humanos y animales, seculares y sagrados; representación y juegos; performances de la vida cotidiana; papeles de la vida familiar, social y profesional; acción política, demostraciones, campañas electorales y modos de gobierno; deportes y otros entretenimientos populares; psicoterapias dialógicas y orientadas hacia el cuerpo, junto con otras formas de curación (como el shamanismo); los medios de comunicación. El campo no tiene límites fijos”. Continúa diciendo: “los estudios de performance son inter (en el medio) y por eso, inherentemente inestables, resistiendo y rechazando toda definición fija. El campo es más dinámico cuando opera entre el teatro y la antropología, el folklore y la sociología, la historia y la teoría de la performance, los estudios de género y el psicoanálisis, las instancias reales de performance y la performatividad, etc”.
Es así, que Geertz sostiene que el hombre es un animal jerárquicamente estratificado “una especie de depósito evolutivo en cuya definición de cada nivel (orgánico, psicológico, social y cultural) tenía asignado un lugar indiscutible” y que para conocer lo que realmente era el hombre, había que recurrir a otras disciplinas (Antropología, Sociología, Psicología, Biología) y de esta manera “la antropología podría determinar las dimensiones culturales en un concepto del hombre en conformidad con las dimensiones suministradas de análoga manera por la biología, la psicología o la sociología”. En breve, el autor quiere que se entienda la cultura en sus términos y con sus matices.
Clifford cree, al igual que Marx Weber y Durkheim, en el concepto de que el hombre está suspendido en una tela de araña de significados que el mismo ha creado y que para buscar explicaciones sobre esos significados, hay que utilizar como herramienta  la interpretación y no la teoría. Dentro de este proceso, utiliza la descripción densa para explicar que cualquier aspecto del comportamiento humano tiene más de un significado y la conducta es el movimiento con más capas significativas. Ante la búsqueda de estas explicaciones, el etnógrafo utiliza como herramienta el concepto de cultura. Cuando se refiere a la descripción densa, esta aludiendo al esfuerzo intelectual del investigador que trata de establecer relaciones, de seleccionar, de transcribir textos, de recoger genealogía, de trazar mapas de campos, de escribir diarios y otros. La actividad de pensar y reflexionar es constante.  Lograr hacer entender a otros es la base de la investigación etnográfica. En este panorama, la interpretación antropológica es la comprensión exacta del significado de los símbolos, y los antropólogos deben tener la habilidad de captar los hechos y lograr una descripción densa sabiendo diferenciar los símbolos mediante profunda interpretación. Si nos posicionamos en los estudios de las ciencias humanas, Richard Schechner (1994) se refiere a las culturas afirmando que las mismas se chocan, se influyen y hasta se interfieren. “Esos choques no son siempre políticamente correctos ni agradables. Las poblaciones y las ideas se mueve, empujadas por guerras y gobiernos despóticos, por fuerzas económicas a las que cortésmente llamamos mercado, por el internet y otras nuevas tecnologías de la comunicación” y continúa explicando que las consecuencias de este movimiento no son seguras (y critica a aquellos optimistas que creen que las nuevas tecnologías de la comunicación, la biología y las exploraciones del espacio nos conducirán a un mundo mejor): “La ecología del planeta se ve amenazada en varios frentes: población, distribución despareja de riqueza y de recursos, agotamiento de tierra arable, epidemias, el efecto de invernadero, etc”.
La forma más efectiva del tratamiento de la cultura, según Geertz, es bajo proyección de su sistema simbólico, aislando la relación de elementos y caracterizando todo el sistema de alguna forma con el citado simbolismo y su interpretación. El antropólogo interpreta reconstruyendo lo que ocurre separando por épocas, lugares, informaciones hasta dejarlo vacío de contenido para obtener una buena interpretación hasta el centro de la misma. Al antropólogo se le plantean interpretaciones y análisis más abstractos de conocimientos de grandes realidades, cuyo conocimiento debe ser considerado para contrastar en asuntos complejos, como el poder, la fe, la opresión en el trabajo, el amor por historiadores, economistas, etc. “el antropólogo cavila sobre lo verdadero y lo insignificante, vislumbrando, o por lo menos así lo cree, fugaz e inseguramente, la alterada, cambiante, imagen de sí mismo” (Geertz, 1973). Para Richard Schechner (1994), la forma más efectiva del tratamiento de la cultura es a través de los estudios de performance, ya que define a una performance cuando en una cultura particular, la convención, la costumbre y la tradición dicen que lo es: “las performances marcan identidades, tuercen y rehacen el tiempo, adornan y remodelan el cuerpo, cuentan historias, permiten que la gente juegue con conductas repetidas, que se entrene y ensaye, presente y re-presente esas conductas”.
En conclusión, Clifford cree en el concepto de que el hombre está suspendido en una tela de araña de significados que el mismo ha creado y que para buscar explicaciones sobre esos significados, hay que utilizar como herramienta  la interpretación y Richard Schechner afirma que los estudios de la performance trabajan a través de los puntos de contacto y de yuxtaposiciones, separando y conectando seres humanos y las telas de significación que nuestra especie sigue tejiendo.

Bibliografía de consulta:
-Geertz, Cliford. 1987.  “El impacto del concepto de cultura en el concepto de hombre” en La interpretación de las culturas. Barcelona: Gedisa.

-Schechner, Richard. 2000. Performance. Teoría & Prácticas interculturales. Buenos Aires. Libros del Rojas. UBA. Capítulo 1.

Antropología Sociocultural y la cuestión afroamericana

Antropología Cultural: Cultura del trabajo
Lic.Adriana Mercedes González
ANTROPOLOGÍA CULTURAL

El interés al elegir el texto de Carol Ember “Antropología Cultural”, es encontrar algunas explicaciones con respecto a la influencia de los cambios culturales en las políticas públicas de empleo implementadas en la Provincia de La Rioja desde el 2002 en adelante y su incidencia en la calidad de vida de la población.
Los cambios mundiales influyen en la cultura del trabajo y por ende en la calidad de vida de las personas. Para analizar la temática, se logra puntualizar algunas hipótesis que sirvieron de partida en relación a los cambios culturales en el mundo moderno y su incidencia en el contexto nacional y provincial:
-La cultura siempre está cambiando debido a que consiste en modelos aprendidos de comportamiento y creencias y los rasgos culturales pueden ignorarse o aprenderse de nuevo según cambien las necesidades humanas.
-Las causantes del cambio cultural son: las invenciones, descubrimientos, difusión, revolución, -Los descubrimientos e invenciones constituyen causa de un cambio cultural solo cuando la sociedad acepta una invención o un descubrimiento y lo utiliza con regularidad. Algunas invenciones son el resultado de docenas de pequeñas iniciativas realizadas, tal vez de forma accidental a lo largo de varios años. Otras invenciones surgen de intenciones conscientes.
-El proceso por el que se prestan elementos culturales de otra sociedad y se incorporan en la cultura del grupo que las recibe se llama difusión. Hay tres modelos de difusión: difusión por contacto directo, en el que los elementos de una cultura son adoptados por sociedades vecinas que con el tiempo se extienden  cada vez más lejos; difusión por contacto intermedio, en el que una tercera parte, normalmente comerciantes, llevan un rasgo cultural de la sociedad que lo originó a otro grupo; y difusión por estímulo, en la que el conocimiento de un rasgo que pertenece a otra cultura estimula la invención o desarrollo de un equivalente local.
-Los rasgos culturales no tienen porqué difundirse, es decir, la difusión es un proceso selectivo- no automático. La sociedad que acepta un rasgo cultural extranjero, lo adaptará de forma que armonice de manera efectiva con las propias tradiciones de la sociedad.
-Cuando un grupo o sociedad está en contacto con otra sociedad más poderosa, el grupo más débil se verá forzado a adquirir los elementos culturales del grupo dominante. Este proceso de prestación extensiva, dentro del contexto de una relación superior-subordinado entre las sociedades, se denomina aculturación. El mismo, surge como consecuencia de algún tipo de influencia externa.
-La forma más drástica y rápida de que cambie una cultura es mediante la revolución-sustitución, de los gobernantes de un país. Las revoluciones o rebeliones tienen lugar sobre todo en sociedades Estado donde hay una clara élite gobernante.
-La adaptación cultural puede parecerse a la adaptación biológica: los rasgos (culturales o genéticos) que tienden a reproducirse (de forma aprendida o heredada) tienden también a aparecer con más frecuencia en la población con el paso del tiempo. Y si la cultura generalmente se adapta a su entorno, entonces el cambio cultural también se adaptará de forma general.
-Muchos de los cambios culturales que se observan en el mundo moderno se han producido, tanto directa como indirectamente, por el dominio y la expansión de las sociedades occidentales. Uno de los cambios más importantes que surgió como consecuencia de la expansión de la cultura occidental, es la creciente dependencia de la mayor parte del mundo del intercambio comercial (proliferación de la compra y venta en los mercados, acompañada por el uso del dinero como medio de intercambio). La costumbre prestada de la compra y venta puede, en un principio, sustituir a las formas tradicionales de distribución de bienes, pero según se afianzan las nuevas costumbres comerciales, la base económica de la sociedad que las recibe cambia. Esta alternación viene acompañada de otros cambios sociales, políticos y psicológicos.
-una forma de mercantilización se produce cuando los miembros de una comunidad se convierten en trabajadores emigrantes que viajan a un lugar cercano que les ofrezca la posibilidad de un trabajo asalariado. También surge cuando una sociedad simple y autosuficiente, cazadora o agrícola, llega a depender cada vez más del comercio para su supervivencia. Otra forma, se produce cuando los que cultivan la tierra producen más de la que necesitan para su subsistencia. El excedente se venderá a cambio de dinero. En muchos casos, este ingreso se utiliza para pagar el alquiler o los impuestos (la mercantilización está asociada a la creación del campesinado). Una cuarta forma, surge por medio de la introducción de la agricultura comercial en la que todos los productos de cultivo se cosechan para la venta, más que para el consumo personal.
-La creciente influencia de las sociedades occidentales también han llevado a cambios en la religión en muchas partes del mundo. En muchas sociedades, este cambio se ha producido de forma intencionada a través de los esfuerzos de los misioneros.
-Uno de los cambios culturales más sorprendentes en el mundo moderno, es la proliferación de las democracias. Las instituciones políticas participativas están presentes en la mayoría de los países del mundo.
                Un interrogante clave que busco explicar a través del texto con Ember es:
¿De qué manera las políticas de empleo promueven la cultura de trabajo y los problemas de inserción laboral?
Para responder a ello, es preciso analizar la situación económica, social y política del país y el modelo de Estado que se gesta.
Son 3 millones de argentinos según la prensa escrita, que no llegan a cubrir la canasta básica de alimentos y sus sueldos están lejos de alcanzar el salario mínimo, vital y móvil. Estas personas concentran el 8,9 % de los ingresos y suelen ser empleados informales o trabajadores de media jornada. La directora de Política Fiscal del Cippec, Luciana Díaz Freís explica “que la Argentina tiene una economía dual porque existe un sector informal con ingresos de subsistencia y otro más desarrollado que es más pujante y suele dedicarse a los servicios”-1-
Originariamente, los programas de empleo del Gobierno Nacional surgieron en respuesta a la problemática del desempleo. Ante la profundización del problema de la desocupación, los gobiernos provinciales fueron acompañando progresivamente la iniciativa de la Nación creando una variedad de planes propios que complementan las necesidades atendidas desde el Gobierno Nacional.
Con el tiempo, surgió la necesidad de avanzar en la coordinación de los diferentes niveles de gobierno, evitando así, la superposición de prestaciones y haciendo transparentes los criterios de selección de los beneficiarios a través de la confección de un padrón único de beneficiarios de todos los programas sociales (integrando a la vez, los existentes en los ámbitos nacional, provincial y municipal).
Ante este panorama, es imprescindible analizar el papel del Estado en la toma de decisiones con respecto a la ejecución de políticas públicas de empleo bajo la consideración de los distintos enfoques de puesta en marcha de las mismas y de la evaluación en la que se definen el sentido de evaluación y algunos tipos y modelos. Es así, que como dice Ember “Uno de los cambios culturales más sorprendentes en el mundo moderno, es la proliferación de las democracias”-2- y se explica en el caso de Argentina por ser un país que instauró la democracia a partir del año 1993 y desde entonces las políticas de empleo surgen de acuerdo a las necesidades detectadas por cada modelo político imperante; aunque, se agudizan cada vez más, los problemas de pobreza y exclusión social.
En la provincia de La Rioja son muy variadas las políticas públicas de empleo implementadas desde el 2002 y fundamentan en cada resolución, que se proponen generar inclusión social y laboral atendiendo a la población más vulnerable y facilitándoles el ingreso al mercado laboral a través de distintas acciones: recuperando la idea de un proyecto de vida basado en la formación y el trabajo, finalizando los estudios obligatorios, formándose en un oficio, realizando prácticas calificantes en ambientes reales de trabajo, iniciando un emprendimiento productivo de manera independiente o asociativo, insertándose en un empleo, brindándole una beca o incentivos económicos. Solo queda por comprobar si logran los objetivos propuestos de acuerdo a cada resolución o disposición provincial.
Los planes y programas laborales  más difundidos y que se ejecutan desde el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social (MTE y SS) hacia la provincia de La Rioja son:
-Programa Jefes de Hogar
-Programa de Empleo Comunitario (y el traspaso de los mismos al PIL Público (Programa de Inserción Laboral).
                Para continuar, se hace necesario crear nexos entre políticas públicas de empleo, pobreza y población vulnerable. Esto permitirá analizar el impacto social de estas políticas de empleo en la calidad de vida de la población en el contexto provincial.
                “Las políticas públicas de empleo pueden verse fácilmente como el producto de un sistema político-administrativo que comprende individuos que se reúnen en pequeños grupos dentro del marco de referencia de organizaciones caracterizadas por la jerarquía, la división del trabajo y la especialización. Esos individuos y organizaciones operan dentro de un sistema de instituciones, normas y prácticas políticas, permeables por una amplia variedad de influencias sociales (público, grupos de interés, líderes de opinión)”-3-. Las políticas públicas de empleo en La Rioja son muy complejas, implican un proceso en el que participan varios actores y son el reflejo de estilos de un modelo político imperante a nivel provincial y nacional.
                “Un desarrollo complementario del estilo nacional de elaboración de políticas públicas es un análisis comparativo, el cual se suele definir como el estudio de cómo, por qué y con qué efectos los distintos niveles de gobierno de los sistemas político-administrativos siguen particularidades cursos de acción o inacción. Se trata de centrar la atención sobre lo que sucede dentro y en los márgenes del Estado, conociendo las estructuras y los procesos mediante los que las decisiones gubernamentales se alcanzan. El por qué de los comportamientos diferentes suele depender de desarrollos históricos no conscientes, de la cultura política subyacente de una nación y las subculturas de distintos sectores de su población”-4- Aquí, puede comprobarse lo que Carol Ember afirma con respecto a que la cultura siempre está cambiando debido a que los rasgos culturales pueden ignorarse o aprenderse según cambien las necesidades humanas.
                Es por eso que se hace preciso indagar además, en el proceso de las políticas públicas de empleo para concluir si las mismas fueron pensadas para un ciclo o si tienen proyección futura. En el caso de las primeras, si tienen relación con la situación económica de la provincia o con la duración del modelo político imperante.
En un principio, los programas de empleo del Gobierno Nacional surgieron en respuesta a la problemática del desempleo. “Estos eran diseñados e implementados exclusivamente a través de la cartera laboral de la Nación y cobraron mayor importancia en los últimos años de la década de los noventa”-5-. Ante la profundización del problema de la desocupación, los gobiernos provinciales fueron acompañando progresivamente la iniciativa de la Nación creando una variedad de planes propios que complementan las necesidades atendidas desde el Gobierno Nacional, creando expectativas ante la problemática de la cultura laboral.
Es preciso detenerse a pensar de qué manera el tema: pobreza y trabajo está relacionado a la cultura de trabajo para poder encontrar algunas explicaciones en relación a la cultura del empleo. Varios autores ilustran, describen o explican el tema. Entre ellos: Drucker.
“Pobreza y trabajo van indisolublemente unidos, en la medida que es vendiendo su fuerza de trabajo como la mayoría de los mortales obtenemos los recursos materiales que nos permiten subvenir a nuestras necesidades. Por eso decimos s que mediante el trabajo “nos ganamos la vida”-6-. Ello no significa, sin embargo, que el trabajo tenga una faceta meramente económica. Ilustra nuestro análisis P. Drucker, quien señala, entre otras dimensiones del acto de trabajar- fisiológica, económica, de poder y de redistribución- las dimensiones psicológica y sociológica.
Drucker hace referencia al aspecto ambivalente del trabajo como maldición y bendición. Maldición en cuanto implica esfuerzo y fatiga: bendición porque mediante el trabajo el hombre se realiza como persona. Y afirma: “Hace mucho que aprendimos que el desempleo provoca graves perturbaciones psicológicas, no por obra de la privación económica, sino principalmente porque socaba el respecto de uno mismo. El trabajo es una extensión de la personalidad. Es realización. Es uno de los modos en que una persona se define, mide su valía y su humanidad. (…)Sin duda, es posible que frente a nosotros se perfile la sociedad sin trabajo de la utopía futurista. Pero si cobrara realidad originaría una importante crisis de la personalidad en la mayoría de la gente”-7- (La Gerencia, cap.16)
Por otra parte el trabajo que una persona realiza es lo que define su ubicación en la estructura social (en cierta manera se puede decir que somos lo que hacemos). Pero, además, para la mayoría de la gente el ambiente en el que trabaja suele ser un medio importante de socialización, que satisface la necesidad general de pertenecer a un grupo.
Cuando una persona pierde su trabajo puede entender, desde lo racional, que la empresa en la que se desempeñaba deba achicarse para poder enfrentar una retracción de la demanda, o que las nuevas maquinarias incorporadas requieran menos personal que las atienda. ¿Qué sentirá, desde su experiencia personal, cuando pasa el tiempo sin que él pueda conseguir otro trabajo, y la situación de desocupado comienza a traducirse en u descenso en el consumo, y por tanto en la escala social? ¿Cuáles serán las emociones del “nuevo pobre”, que habiéndose deslizado socialmente, comienza a tener que depender de otros para alimentar a su familia? Minujin y Kessler lo reseñan bien en La nueva pobreza en la Argentina. Otros autores, tratando de descubrir rasgos generalizables, han sostenido que entonces el desocupado de larga data cae en una especie de “montaña rusa” emocional, durante la cual pasa  por lo menos por cuatro etapas: shock, optimismo, pesimismo y fatalismo, que “representa la transición de la inactividad a la frustración y de allí a un estado final de apatía donde la persona alcanza su más bajo nivel de autoestima” (Manfred Max-Nef et al, 1986, p.28)-8-
El importante analizar las transformaciones en el modo de trabajar. “El trabajo ya no es más, como antaño, el principal factor de cohesión social, ni el más importante elemento de socialización, ni la ocupación primordial de cada uno, ni la fuente fundamental de riqueza y bienestar de las personas, ni el centro de nuestras vidas. En los últimos años han comenzado a producirse cambios en las modalidades de trabajo que se seguirán acentuando en los años por venir y que, sin duda, han de repercutir también sobre el mercado laboral. Por una parte vamos pasando: de una sociedad industrial a una sociedad de servicios; de un mundo laboral centrado en la mano de obra de los diversos oficios a otro que tiene al conocimiento como base del hacer; en el que como consecuencia de los cambios tecnológicos en ciertas ramas el trabajo se va desplazando de la oficina al domicilio del trabajador; de un modo burocrático a un modo de redes de relación. Cobra importancia el tiempo libre- no solamente porque el desocupado tiene mucho tiempo a su disposición, sino también porque la duración de los trabajos se va reduciendo, por lo cual aun quienes tienen empleo trabajarán menos tiempo-, vamos deslizándonos de una sociedad de pleno empleo a otra en la que el desempleo será estructural- porque mucha gente dispondrá sólo de empleo a tiempo reducido, pero también porque para muchos el trabajo será esporádico-, y además inestable (por los cambios de carrera que se irán dando en la vida laboral de un trabajador, como por su carácter de empleo a medio tiempo)”-9-
Los anteriores párrafos esquematizan el  panorama del trabajo a través de la historia del hombre y reflejan la relación que existe entre pobreza y cultura del trabajo. Dicho autor considerado afirma que mediante el trabajo el hombre se realiza como persona y define a su vez, su ubicación en la estructura social. Esto significa que para profundizar el tema hay que indagar en el tipo de impacto social que generan los planes y programas sociales en la Provincia de La Rioja.
Es así, que los cambios propuestos por el Estado a través de la construcción de nuevos modelos de política social se revelan en materiales bibliográficos consultados. Ellos, afirman:
“Generalmente se ha sostenido que la provisión de programas relacionados con el problema ocupacional debe ser responsabilidad del Gobierno Nacional. Uno de los argumentos más conocidos es que la existencia de una provisión centralizada permite asegurar niveles de cobertura equitativos ante situaciones de infortunio como el desempleo. No obstante, y en relación con la ejecución de estos programas, hay quienes sostienen que es deseable que esté descentralizada por criterios de eficiencia en la administración.
En el año 2001 existieron planes de empleo que se ejecutaron desde ambos niveles de gobierno, extendiéndose en algunos casos a los gobiernos municipales. Bajo estas condiciones es fundamental, además de coordinar ambas iniciativas de modo de cuidar los aspectos relacionados con la equidad, prestar atención a los aspectos de eficiencia, dado que es un problema que afecta a un gran número de programas sociales. En este sentido, el compromiso Federal para el Crecimiento y la Disciplina Fiscal, celebrado entre el Gobierno Nacional y las Provincias el 17 de Noviembre del 2000, establece la suscripción de convenios de adhesión en los cuatro meses siguientes destinados a poner en funcionamiento en las jurisdicciones el Sistema de Identificación Nacional Tributario y Social (SINTyS) y la confección de un padrón único de beneficiarios de todos los programas sociales integrando los existentes en los ámbitos nacional, provincial y municipal”-10-.
Desde entonces, el Estado tiene pendiente la construcción de un nuevo modelo de política social, que acompañe al modelo económico. Su objetivo sería lograr una nueva institucionalidad pública, donde lo social sea constitutivo del Estado, lo que le da sentido, y cuyo objetivo central sea la equidad, la integración social, la igualdad de oportunidades y la superación de la pobreza y la vulnerabilidad social. La nueva institucionalidad pública remite al crecimiento de poder de la autoridad social, a la que pone en un pie de igualdad con la autoridad económica para poder conducir y generar las condiciones del fortalecimiento de los sectores más frágiles de la sociedad, facilitar la expresión de sus demandas y producir los mecanismos para una distribución más equitativa de la riqueza.
En este sentido, los procesos de democratización de la gestión del Estado requieren de la construcción de capacidad institucional en lo social para fortalecer a la autoridad social. Las instituciones deben ser capaces de interpretar y dar respuesta a las necesidades de la sociedad, con responsabilidad por las acciones que desarrollan; ser eficientes y eficaces en la asignación y manejo de los recursos, y estar dispuestas a rendir cuentas de los resultados de sus acciones. Con respecto a esto, Ember afirma que ”Las instituciones políticas participativas están presentes en la mayoría de los países del mundo”-11-
En este marco, los planes y programas sociales se encuadran en la gestión pública orientada a resultados. Ello significa un cambio sustantivo en la concepción del funcionamiento del Estado; los resultados se miden de acuerdo con las demandas satisfechas y los problemas resueltos. En el campo de las políticas sociales estos resultados remiten al logro de equidad, la integración social y la superación de la pobreza y la vulnerabilidad social”-12-
La gestión pública orientada a resultados significa un cambio en la concepción, estrategias y metodologías de planificación y evaluación de políticas y programas sociales; si los programas sociales tienen como objetivo solucionar y transformar, con eficiencia y calidad, los problemas específicos de la población, entonces, la gestión orientada a resultados debe ser el proceso integral que permita planificar, viabilizar, concretar y evaluar los resultados que superen o alivien, efectivamente, dichos problemas.
                Para continuar con la temática:
¿Existe una definición de pobreza? Este interrogante ha tenido múltiples respuestas. Una de ellas consiste en considerar pobres a los que no pueden satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, salud, vivienda, educación, servicios, infraestructura, etc. En todo caso manifiesta una expresión de carencia: el pobre es el desvalido. Pareciera, además, que en el imaginario social lo deseable fuera la situación de bienestar, que implica haber podido satisfacer al menos en una medida apreciable esas necesidades básicas, y que por tanto conlleva consigo una cierta sensación de tranquilidad. Por ello lo que todo el mundo busca es, si no necesariamente la riqueza, al menos lograr tener “un buen pasar”, un cierto “desahogo”. La clase media argentina, bueno es recordarlo, se fue justamente constituyendo como el agregado de todos aquellos- muchos descendientes de esos inmigrantes que habían venido al país huyendo de la miseria- que habían triunfado en ese emprendimiento de mejorar su situación económica y con ello, al mismo tiempo, habían ascendido en la estratificación social. En ese cuadro la pobreza, si sobrevenía, aparecía como un resultado no querido, fruto de no haber sabido o podido alcanzar la meta propuesta.
En conclusión se puede decir que en los días que corren pareciera que hablar de los pobres, simplemente, resulta insuficiente. Ahora tenemos pobres estructurales, nuevos pobres, y empobrecidos. Los primeros son los que siempre fueron pobres, los segundos quienes lo son hoy pero que no lo eran antes, los empobrecidos los que como los anteriores se han deslizado en la escala socioeconómica- en un verdadero reverso de aquel movimiento de ascenso que diera origen a nuestra clase media- pero que todavía tienen acceso a los bienes y servicios básicos. “Se emparentan en que todos ellos resultaron “perdedores” en la Argentina de las últimas décadas. Todos ellos han debido resignar “algo”: en algunos casos, cosas vitales; en otros, casos accesorios, pero todos han perdido. Algunas de las pérdidas corresponden a los bienes y servicios a que cada familia o individuo había logrado acceder en el pasado por su propia cuenta. Otras pérdidas, en cambio, se refieren a servicios que el Estado prestaba a toda la comunidad a través de la escuela o los servicios públicos y que hoy han desaparecido, se han encarecido al privatizarse o simplemente su calidad se ha deteriorado”(Minujin y Kessler, p.41-13-.
Ahora solo queda por comprobar la incidencia de las políticas públicas de empleo en la calidad de vida de la población en la Provincia de La Rioja.
Bibliografía
1-www.Diario Rioja Virtual
2-Ember
3-4- www.monografía.com
5-- Siempro- UNESCO: “Gestión integral de programas sociales orientada a resultados: Manual metodológico para la planificación y evaluación de Programas Sociales”-Bs.As., 1999
6-7-8- Orsi, Raul Oscar- Rique, Juan José: “Pobreza y política: gerencia social”- Espacio Editorial- Argentina, 1996.Pag.23
9- Siempro- UNESCO: “Gestión integral de programas sociales orientada a resultados: Manual metodológico para la planificación y evaluación de Programas Sociales”-Bs.As., 1999
10-11- Siempro- UNESCO: “Gestión integral de programas sociales orientada a resultados: Manual metodológico para la planificación y evaluación de Programas Sociales”-Bs.As., 1999
12-Ember

13- Orsi, Raul Oscar- Rique, Juan José: “Pobreza y política: gerencia social”- Espacio Editorial- Argentina, 1996.Pag.23

El debate sobre la Modernidad en América Latina

Filosofía y Ciencias Sociales
Modernidad reflexiva
El interés por comprender con mayor profundidad el abordaje del concepto: modernidad nos llevó a analizar tres grandes obras: “En busca de la política” de Zygmunt Bauman, “Todo lo sólido se desvanece en el aire” de Marshall Berman y “crítica de la modernidad” de Alain touraine (Primera parte). La primera, proporciona un amplio panorama del mundo globalizado, caracterizado por la incertidumbre de la sociedad, que flota en un vacío en busca de un objetivo tangible para todos y donde no existe una forma fácil de traducir las preocupaciones privadas en temas públicos y de percibir en las preocupaciones privadas temas de preocupación pública. La segunda, alude al pensamiento moderno sobre la modernidad y sostiene que la misma está divida en dos compartimentos separados entre sí: la modernización en economía y política; y  el modernismo en el arte, la cultura y la sensibilidad, situando a Marx en medio de estos pensamientos. La tercera profundiza sobre la presencia de la modernidad en nuestras prácticas desde hace varios siglos y hoy puesta en tela de juicio, repudiada o redefinida.
Por lo tanto, se pretende explicitar el abanico de posibilidades teóricas y posicionamientos políticos que se abren ante la cuestión de la Modernidad y sus preocupaciones axiales. Se parte, de las hipótesis que abren la reflexión desde estos autores y se analizan sus posturas teóricas.
La hipótesis sobre la cual gira la obra de Bauman: la globalización ha provocado que el poder político quede separado de la política. Esta disociación implica el inconveniente del poder político para cumplir sus funciones básicas.
La hipótesis sobre la cual se reflexiona en la obra de Berman: Todo lo sagrado es profanado y los hombres, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones recíprocas (visión evanescente de la modernidad).
La hipótesis desde la obra de Alain touraine se centra en la afirmación de que el hombre es lo que hace y que por lo tanto debe existir una correspondencia cada vez más estrecha entre la producción y la organización de la sociedad, mediante la ley y la vida personal. Esta correspondencia se basa en la razón, ya que es esta la que anima la ciencia y la adaptación de la vida social a las necesidades individuales o colectivas. La humanidad al obrar según las leyes de la razón, avanza hacia la abundancia, la libertad y la felicidad. Es por ello que sin la razón el sujeto se encierra en la obsesión de su identidad; sin el sujeto la razón se convierte en el instrumento del poder.
Para comprender la relevancia de las ideas de Bauman es necesario rescatar cuatro separaciones que se producen:
a)      la separación entre el gobierno y los asuntos públicos: donde Bauman plantea que el gobierno perdió la capacidad de resolución de los problemas públicos más importantes y que no posee los instrumentos ni los recursos necesarios para resolver los problemas cotidianos de la existencia humana, sobre todo cuando los poderes globales actúan en su propio territorio creando una inmunidad frente a las leyes locales. De esta manera, corporaciones y entidades privadas, ubicadas fuera del espacio físico de la comunidad, toman decisiones e influyen en la reducción del poder político local.  Así, afirma: “no tiene fin; se prolonga durante toda la vida y produce una compleja interacción entre libertad y dependencia”-1-
              Se crea por lo tanto, un espacio propicio para el desarrollo de la globalización económica que impone las leyes del mercado sobre las leyes de la comunidad, restando a las autoridades políticas, la facultad de regir la vida de la comunidad.
b)      la separación entre el Estado y la nación que se produjo en los últimos dos siglos, dominando el escenario mundial, la forma política del Estado-nación. Aquí, Bauman marca la desarticulación y la separación entre ellas, influenciada por la globalización; en la cual, la nación se ha visto atacada en sus bases culturales, económicas y políticas sin que el Estado haya podido oponerse. Además, es muy profundo el análisis que realiza de la soberanía nacional.
c)       la separación entre las élites políticas, económicas y culturales y las masas; producidas por el impacto de la globalización, que mina sus bases y establece dos polos muy sesgados en la comunidad local: los ricos y los pobres. Este distanciamiento se reproduce también a escala mundial, infundiendo en ambos, la pérdida de valores que se reflejan también en la comunicación entre las instituciones políticas y la comunidad. Entre ellos: la responsabilidad, la solidaridad.
Para Zygmunt Bauman “uno de los efectos más devastadores de esta profundización en la brecha del ingreso a escala mundial ha sido la proliferación de las clases sociales peligrosas”-2-. Las mismas, están formadas por todos aquellos individuos que han quedado fuera de la marcha de la sociedad y de la economía y que por lo tanto, no se someten a las reglas del mercado.
d)      la separación entre la libertad individual y la libertad colectiva producto de las marcas de la globalización que a su vez, ha incrementado el margen de las libertades individuales sin evaluar la reducción de las libertades colectivas. Para Bauman “las libertades colectivas son fundamentales, son el origen de toda libertad individual y por lo tanto no puede haber ningún sentido válido para esta última si no tiene como condición y escenario a las primeras”-3-. Es aquí, donde cita a Marx para afirmar que los individuos son más libres para elegir entre una serie de opciones  que les son ajenas, para emplearse donde quieran, para planificar su vida, para reclamar sus derechos pero a la vez, existe mayor inseguridad y el futuro es más incierto.
Para entender  las ideas de Marshall Berman es preciso referirse a varios puntos:
a)      la visión evanescente y su dialéctica; haciendo alusión a la obra de Marx  (al desarrollo y lucha de la burguesía y el proletariado moderno que aparece como relevante en el Manifiesto Comunista). Además, presenta una predicción de las formas posibles del comunismo futuro. Ambos, sostienen que la sociedad existente hasta ahora es la historia de la lucha de clases.
La presencia de un mercado mundial expande, absorbe y destruye los mercados locales y regionales, donde la producción, el consumo y las necesidades humanas son cada vez más cosmopolitas.
 Esto trae como consecuencia, la reducción del espacio de actuación de los campesinos y artesanos independientes ya que no pueden competir con la producción en serie del capitalismo y se ven forzados a abandonar sus tareas. De esta manera, Berman descubre la marcha desesperada y el ritmo frenético que el capitalismo imparte a todas las facetas de la vida moderna, donde las sólidas formaciones sociales se han desvanecido. No olvidemos, que Marx afirma que “la burguesía ha jugado históricamente un papel altamente revolucionario. A puesto fin a todos los feudales patriarcales y a las relaciones idílicas” y que “la condición esencial para la existencia de la clase burguesa es la formación del aumento del capital”-4-.
b)      la autodestrucción innovadora:
La opinión de Marx recatada por Berman es que todo lo que la burguesía construye, es construido para ser destruido: “Todo lo sólido está hecho para ser destruido mañana, aplastado o desgarrado, pulverizado o disuelto, para poder ser reciclado o reemplazado a la semana siguiente, para que todo el proceso recomience…”-5-. Esto refleja además, el sentimiento de temor por lo que han construido: “este mundo mágico y milagroso es también demoníaco y aterrador: oscila de forma salvaje y sin control, amenaza y destruye ciegamente a su paso”-6-.
Berman sostiene que el objetivo de plenitud que Marx plantea podría tardar mucho tiempo en lograrse e incluso sus ideas podrían desvanecerse en su propio aire. No obstante: “el comunismo, para no desintegrarse, podría sofocar las fuerzas dinámicas, activas, de desarrollo, que le han dado vida, podría defraudar muchas de las esperanzas que lo hicieran digno de luchar por él…”-7-
c)       la desnudez: el hombre desguarnecido. Marx trata de explicar cómo el capitalismo ha transformado las relaciones entre las personas entre sí y consigo mismas, considerando que en el mundo moderno los hombres y las mujeres son objetos (han cambiado). Marx marca la oposición entre lo abierto y lo desnudo y entre lo cubierto y lo oculto, que simboliza la diferencia entre el mundo real y el ilusorio. En el nuevo simbolismo explica: “las ropas se convierten en emblema del viejo e ilusorio modo de vida; la desnudez pasa a significar la verdad recientemente descubierta y experimentada; y el acto de quitarse la ropa se convierte en un acto de liberación espiritual, de hacerse real”-8-. La dialéctica de la desnudez es definida en el comienzo mismo de la época moderna (que comienza en la época del Renacimiento y la Reforma), y en el rey Lear de Shakespeare; en donde éste, desarrolla la visión y el valor para acabar con su soledad y acercarse a los demás.
 Shakespeare nos alude que la terrible realidad desnuda del hombre desguarnecido es el punto a partir del cual debe realizarse la guarnición, es el único terreno sobre el que puede crecer una comunidad real. Afirma “la verdad desnuda es lo que el hombre se ve obligado a afrontar cuando ha perdido todo lo que otros hombres pueden quitarle, excepto la vida misma”; a su vez, afirma: “a esto, es a lo que se reduce al final, la vida humana: los solitarios y los pobres son abandonados al frío, en tanto que los perversos y los brutales disfrutan de todo el calor que puede ofrecer el poder”-9-
El hombre desguarnecido (definido como animal pobre, desnudo, atenazado) se traduce en el primer paso hacia la plena humanidad que le permitirá reconocer la relación entre él y otro ser humano; y el único terreno sobre el que puede crecer una comunidad. De esto, Berman concluye que su tragedia (la catástrofe que lo redimió, lo destruyó políticamente) y su triunfo consistió en convertirse en algo nunca soñado le posibilitó el acercamiento a sus semejantes en busca de mutuo calor.
La plenitud dialéctica de Shakespeare se desvanece para dejar paso a otros pensamientos contrarevolucionarios. Burke no puede imaginar que los hombres modernos puedan aprender algo, como lo hace Shakespeare y sostiene “la única esperanza de los hombres reside en las mentiras: en su capacidad de fabricar envoltorios míticos lo suficientemente pesados como para sofocar su terrible conocimiento de quiénes son”-10-
Las esperanzas de Marx es que los hombres desguarnecidos de la clase obrera se vean forzados a considerar sus condiciones de existencia y los beneficios del calor comunitario. “Su unión generará la energía colectiva que puede alimentar una nueva vida comunitaria”-11-. Es decir, que los proletariados pueden llegar al poder si se unen en masas y si su fuerza crece, formando sindicatos y partidos políticos.
La naturaleza del hombre desnudo moderno resulta ser misteriosa como la del antiguo hombre vestido.
d)      la metamorfosis de los valores donde Berman hace alusión a la transformación de los valores influenciada por el poder del mercado en las vidas íntimas del hombre moderno: “la burguesía, ha hecho de la dignidad personal un simple valor de cambio”-12-. Lo que Marx explica es que la sociedad burguesa no borra las antiguas estructuras del valor sino que las incorpora al mercado. Se incluye aquí, el término de nihilismo moderno, permitiendo el desarrollo de un orden que equipara nuestro valor humano con nuestro precio en el mercado.
e)      la pérdida de la aureola:
“La burguesía ha despojado de su aureola a todas las profesiones que hasta entonces se tenían por venerables y dignas de respeto reverente. Al médico, al jurisconsultor, al sacerdote, al poeta, al sabio, los han convertido en sus servidores asalariados”-13-. Para Marx, la aureola es un símbolo primario de la experiencia religiosa, es la gloria que alcanza alguien por sus méritos o virtudes. Es entonces, que Marx arranca este símbolo como una manera de entender que nadie en la sociedad burguesa es tan puro o tan libre.
Para entender a Alain Touraine es preciso rescatar que la modernidad no es solo cambio, sucesión de acontecimientos; es difusión de los productos de la actividad racional, científica, tecnológica, administrativa.
Siguiendo a Touraine, se destacan los siguientes aspectos que caracterizan la modernidad:
-La modernidad reemplaza, a Dios por la ciencia, dejando las creencias religiosas por el seno de la vida privada. Es por ello que la idea de modernidad está asociada con la racionalización, que es el único principio de organización de la vida personal.
-En occidente la concepción de modernidad imponía la destrucción de los vínculos sociales, de los sentimientos,  de las costumbres y de las creencias tradicionales. Es por ello que la racionalización se convierte en un mecanismo espontáneo y necesario de la modernización. Es en este sentido que Occidente vivió y concibió la modernidad como una revolución. La razón no reconoce ninguna adquisición, por el contrario hace tabla raza de las creencias y formas de organización sociales y políticas que no descansen en una demostración de tipo científico.
-La concepción clásica de la modernidad, la define como el triunfo de la razón, como liberación, y como revolución y define la modernización como modernidad en acto, como un proceso enteramente endógeno. Esta concepción es pues, ante todo la construcción de una imagen racionalista del mundo, cuyo tema capital es la identificación del actor social con sus obras y su producción.
En conclusión:
Ambos autores citan a Karl Marx no para resolver dudas sino para poder tener un mejor camino a todas las contradicciones que los llevarían a través de la modernidad y no fuera de ella. Fueron creando desde esa base, sus ideas sobre el modernismo y la modernidad, entendiendo por cultura contemporánea a un mito recreado.
Ambos, coinciden en que la globalización es un impresionante fenómeno que influye en la vida social, cultural, política y económica de las comunidades locales y mundiales produciendo efectos devastadores y desequilibrios en las economías regionales.
Ambos, rescatan que la globalización económica ha entregado al mercado la facultad de regir la vida de la comunidad humana, deteniéndose a pensar en la pérdida de los valores que rigen a la vida social: responsabilidad, solidaridad, la libertad, la dignidad, entre otros.

Comparten, ambos, que las libertades colectivas son fundamentales, son el origen de toda libertad individual o de la simbolización del hombre desguarnecido como esperanza para el crecimiento de una comunidad real.
Ambos afirman que toda sociedad existente hasta ahora es la historia de la lucha de clases. Hoy, reflejan más que nunca la brecha entre pobres y ricos y la influencia del capitalismo en todas las facetas de la vida moderna.
Zygmunt Bauman finaliza su obra, presentando dos recursos que pueden combatir los efectos de la globalización: uno, es el orden político republicano y el otro, la instauración del ingreso básico social. Define a la república como “una institución que no considera la libertad de sus ciudadanos únicamente como libertad negativa, como una falta de limitaciones, sino como un poder capacitador, la libertad de participar; una institución que intenta-siempre de manera inconcluyente pero con constante celo y vigor- lograr un equilibrio entre la libertad del individuo de toda interferencia y el derecho de los ciudadanos a interferir”-14-. Aclara también, que si cada individuo tuviera un ingreso básico le posibilitaría insertarse en la sociedad como un ciudadano con plenas atribuciones.
Palabras claves: modernidad reflexiva, globalización, globalidad política, estado, medios de comunicación masiva, imaginario colectivo cultural, mercados, modernización, visión evanescente, autodestrucción innovadora, capitalismo, hombre desguarnecido, metamorfosis de valores, pérdida de aureola, burguesía, proletariado.
Bibliografía de consulta:
-1- Bauman, Zygmunt: “En busca de la política”- Editorial Fondo de Cultura Económica- México, 1999- 1ª edición-
-2-3- Bauman, Zygmunt: “En busca de la política”- Editorial Fondo de Cultura Económica- México, 1999- 1ª edición-
-4- Marx, Karl: “Manifiesto del Partido Comunista”-
 -5-6-7-8-9-Berman, Marshall: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. La experiencia de la modernidad-siglo veintiuno EditoresS.A-Argentina,1989
10-11-12-13 Berman, Marshall: “Todo lo sólido se desvanece en el aire”. La experiencia de la modernidad-siglo veintiuno EditoresS.A-Argentina,1989

14- Bauman, Zygmunt: “En busca de la política”- Editorial Fondo de Cultura Económica- México, 1999- 1ª edición-